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Día Mundial contra la Hepatitis

Un grupo de jóvenes

¡Elimine la hepatitis! Para el Día Mundial contra la Hepatitis, sepa más sobre los diferentes tipos de hepatitis virales que impactan a millones de personas en todo el mundo y sobre lo que se está haciendo para ayudar a eliminar esta enfermedad.

Las hepatitis virales —un grupo de enfermedades infecciosas conocidas como hepatitis A, B, C, D y E—, afectan a millones de personas en el mundo y causan enfermedad del hígado, tanto aguda (corto plazo) como crónica (largo plazo). Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que una cifra estimada de 325 millones de personas en todo el mundo tienen hepatitis B o hepatitis C crónicas. Las hepatitis virales causaron 1.34 millones de muertes en el 2015, una cifra comparable a la de las muertes causadas por la tuberculosis y el VIH combinados. Mientras que las muertes por tuberculosis y el VIH han estado disminuyendo, las muertes por hepatitis están aumentando.

El Día Mundial contra la Hepatitis es el 28 de julio y presenta una oportunidad para aprender sobre la carga global de esta enfermedad, los esfuerzos de los CDC para combatir las hepatitis virales en el mundo y las medidas que las personas pueden tomar.

¿Qué están haciendo los CDC para ayudar a combatir la hepatitis a nivel mundial?

La visión de los CDC es eliminar las hepatitis virales en los Estados Unidos y en el mundo. Cuando los recursos lo permiten, los CDC colaboran con la OMS y otros socios para ayudar a los países con altas tasas de infección a prevenir y controlar las hepatitis virales. Las actividades incluyen la mejora de la vigilancia de las hepatitis virales, así como la planificación y evaluación de programas que puedan ampliar el acceso a intervenciones de prevención, atención clínica y tratamientos que potencialmente pueden curar millones de infecciones.

Para disminuir la carga de las infecciones por hepatitis B, los CDC proporcionan asistencia financiera y técnica a la OMS y a los programas de vacunación en países como los de las Islas Solomón, las Filipinas, Vietnam, Myanmar, Camboya, Sierra Leona, las Islas del Pacífico, Lao y Haití, de la siguiente manera:

  • Poner en práctica intervenciones innovadoras para aumentar la cobertura de la vacuna contra la hepatitis B en el momento del nacimiento.
  • Documentar la carga de la hepatitis B en los niños.
  • Apoyar a los países para verificar que hayan logrado el control de la hepatitis B y los objetivos de su eliminación.

Para disminuir la carga de todos los tipos de hepatitis viral, los CDC ayudan a la OMS a crear políticas de vigilancia, pruebas y tratamiento; y ayuda a China, Georgia, Pakistán, Vietnam y otros países a elaborar programas nacionales para implementar estas políticas.

El trabajo internacional de los CDC está ayudando a reducir la carga de la enfermedad para los viajeros y las personas que emigran a los Estados Unidos, mientras identifica las mejores prácticas que podrían servir de modelo para otros países, e incluso para los Estados Unidos.

¿Cuáles son los diferentes tipos de virus de la hepatitis que se encuentran alrededor del mundo?

Los cinco virus de la hepatitis (A, B, C, D y E) son distintos; pueden tener diferentes modos de transmisión, afectar a diferentes poblaciones y causar diferentes resultados en la salud.

  • La hepatitis A se transmite principalmente cuando una persona ingiere el virus al entrar en contacto con alimentos, bebidas u objetos contaminados con heces de una persona infectada, o tiene contacto personal cercano con alguien que esté infectado. La hepatitis A no causa enfermedad crónica del hígado y raramente es mortal, pero puede producir síntomas graves. Se puede prevenir con mejores prácticas de higiene, seguridad de los alimentos y vacunación.
  • La hepatitis B se transmite con frecuencia de una madre infectada a su bebé durante el nacimiento. La infección puede también producirse a través del contacto con la sangre y otros líquidos corporales mediante el uso de drogas inyectables, equipamiento médico no estéril y contactos sexuales. La hepatitis B es más común en el África subsahariana y Asia, pero también tiene alta incidencia en la región del Amazonas en América del Sur, las zonas del sur de Europa central y oriental, el Oriente Medio y el subcontinente indio. Los virus de la hepatitis B pueden causar infecciones tanto agudas como crónicas. La enfermedad puede variar desde leve y que dure pocas semanas, hasta grave y que sea crónica. Si las personas se infectan al nacer o durante la primera infancia, es más probable que tengan una infección crónica, lo que puede causar cirrosis o incluso cáncer de hígado. Ponerse la vacuna contra la hepatitis B es la forma más eficiente de prevenir esta enfermedad. La OMS recomienda que todos los bebés reciban la vacuna tan pronto como sea posible después del nacimiento, seguida de 2 a 3 dosis adicionales. En muchas partes del mundo se la logrado una reducción drástica en la cantidad de casos nuevos de hepatitis B gracias a los programas de vacunación infantil ampliamente difundidos.
  • La hepatitis C se transmite mediante el contacto con la sangre de una persona infectada. La infección puede ocurrir a través del uso de drogas inyectables e inyecciones médicas no seguras y otros procedimientos médicos. La hepatitis C también puede ser transmitida de madre a hijo. También puede causar tanto infecciones agudas como crónicas, pero en la mayoría de las personas infectadas se produce una infección crónica. Entre aquellos con infección crónica, una cantidad significativa presentará cirrosis o cáncer de hígado. Con nuevos tratamientos, más del 90 % de las personas con hepatitis C pueden curarse en 2 o 3 meses y así reducir el riesgo de muerte por cáncer de hígado y cirrosis. El primer paso para que las personas con hepatitis C se beneficien de los tratamientos es que se hagan pruebas y se vinculen a la atención médica. En la actualidad, no existe una vacuna contra la hepatitis C, pero hay investigaciones en curso en esta área.
  • La hepatitis D se transmite mediante el contacto con sangre infectada. Solamente se produce en las personas que ya están infectadas por el virus de la hepatitis B. Las personas que no estén infectadas con hepatitis B, pueden prevenir la hepatitis D al vacunarse contra la hepatitis B.
  • La hepatitis E se transmite principalmente a través de agua potable que esté contaminada. La hepatitis E normalmente se resuelve en un plazo de 4 a 6 semanas, por lo que no hay un tratamiento específico. Sin embargo, las mujeres embarazadas que tengan hepatitis E están en considerable riesgo de morir debido a esta infección. La hepatitis E se encuentra en todo el mundo, pero la mayor cantidad de infecciones ocurren en el este y el sur de Asia. Se puede ayudar a prevenir casos nuevos de esta enfermedad con mejores prácticas de higiene y seguridad de los alimentos. Se ha creado una vacuna para prevenir la hepatitis E y su uso ha sido aprobado en China, pero todavía no está disponible en ningún otro lugar.

¿Necesita vacunarse contra la hepatitis o hacerse una prueba de detección?

Los CDC continúan sentando las bases para la eliminación de las hepatitis virales como amenaza de salud pública, tanto en los Estados Unidos como en el extranjero. Las hepatitis A, B, y C son los tipos de hepatitis virales más comunes en los Estados Unidos. Para ver si necesita hacerse una prueba de detección o vacunarse contra las hepatitis A, B o C, complete en línea la evaluación de riesgo de hepatitis de los CDC, que se basa en las recomendaciones para los Estados Unidos.

* Los enlaces a sitios web pueden llevar a páginas en inglés o español.

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